viernes, 22 de junio de 2018

Duermen bosques


Seca matriz de vástagos, de amor,
gimo a tu lado
desde hace muchos años, deshabitado.

Duermen bosques
de sereno verdor, de viento,
llanuras donde el azufre
era el verano inmóvil
de los mitos.

No habías venido a vivir en mí,
presagio de pena duradera.
La tierra moría sobre las aguas,
manos antiguas recogían
papiros en los ríos.

No sé odiarte: tan leve
es mi corazón de huracán.

Salvatore Quasimodo
Ilustración: Virginia Pedrero

jueves, 21 de junio de 2018

Verano

Todo es azul,
lo que no es verde
y arde,
I.N.R.I.
igne natura renovatur integra
en este aceite grave del verano;
cae el que pesa el vuelo de los pájaros
y blasfema del pájaro sin vuelo,
cae la excrecencia verbal =
la agorería = el trofeo,
la joya sobre la vieja piel de siempre.

Quien se sienta a la orilla de las cosas
resplandece de cosas sin orillas.

Ida Vitale
 
Ilustración: Pablo Auladell


miércoles, 20 de junio de 2018

Vermeer

Mientras esa mujer del Rijksmuseum
con esa calma y concentración pintadas
siga vertiendo día tras día
leche de la jarra al cuenco
no merecerá el Mundo
el fin del mundo.

Wislawa Szymborska

lunes, 18 de junio de 2018

La vida es una hora


La vida es una hora,
apenas te da tiempo a amarlo todo,
a verlo todo.
La vida sabe a musgo,
sabe a poco la vida si no tienes
más manos en las manos que te dieron.
Al final escogemos un lugar peligroso,
un pretil, una vía,
la punta de un puñal donde pasar la noche.

Gloria Fuertes
Ilustración: Audrey Kawasaki

sábado, 16 de junio de 2018

Qué difícil es acariciar

¡Qué difícil es acariciar las plumas de un ángel!
Por muy cerca que esté, rehúye el goce;
Por miedo a que lo atrapes,
Da vueltas, regresa -su aleteo inaudible,
Es el único sonido que puede producir.
Ellos, los ángeles, no saben hablar,
no son adecuadas las palabras
Para su expresión,
Su mensaje mudo es la presencia.
Suelen acercarse
Para envolverte con su aura,
Pero enseguida se alejan, atemorizados por la
intimidad,
Protectores, pero no familiares,
Dejan siempre una distancia por la que
Mis palabras se arrastran para alcanzarlos,
Sin saber si no son demasiado débiles para
llegar a su oído.
¡El handicap de la fe!:
No saber si te están escuchando, ni si escuchas.
De todos los sentidos sólo queda el sueño táctil
De acariciar, sin asustarlo, las plumas de un
ángel...

Ana Blandiana
Ilustración: Mirjam Appelhof

viernes, 15 de junio de 2018

Final

La poesía no es un pájaro.
                                        Y es.
No es un pulmón, el aire, mi camisa,
no, nada de eso. Y todo eso.
                                            Sí.
He roto un violín contra el crepúsculo
para ver qué pasaba,
me fui a la piedra y pregunté qué pasa.
Pero no. Pero no.
                           Aún no.
¿Me olvidé acaso del pañuelo aquel
donde gira en silencio un vals antiguo?
No lo olvidé, miradme la mejilla
y os daréis cuenta, no, no lo olvidé.
¿Me olvidé del caballo de madera?
Tocadme el niño y me diréis que no.
¿Y entonces, qué?
                             La poesía es una manera de vivir.
Mira a la gente que hay a tu costado.
¿Ama? ¿Sufre? ¿Canta? ¿Llora?
Ayúdala a luchar por sus manos, sus ojos, su boca,
por el beso para besar y el beso para regalar,
por su mesa, su cama, su pan, su letra a y su letra h,
por su pasado -¿acaso no fueron niños?-
por su porvenir - ¿acaso no serán niños?-
por su presente, por el trozo de paz, de historia
y de dicha que le toca
por el pedazo de amor grande, chico, triste, alegre,
que le toca, por todo lo que le toca y se le arrebata
en nombre de qué, de qué?
Tu vida entonces será un río innumerable que se llamará
pedro, juan, ana, maría, pájaro, pulmón, el aire, mi camisa,
violín, crepúsculo, piedra, pañuelo aquél, vals antiguo,
caballo de madera.
       La poesía es esto.
                                   Y luego escríbelo.

Juan Gelman

Ilustración: Julie Filipenko

jueves, 14 de junio de 2018

Te soy


Te soy.
Involuntariamente
como todas las cosas naturales.
Como un sol de frente.

Valeria Pariso
Ilustración: Rubem Ireland

miércoles, 13 de junio de 2018

Su pecho...


Su pecho es propicio para perlas,
pero yo no soy un buceador-
su frente es propicia para tronos
pero no tengo penacho.
Su corazón es propicio para un hogar-
yo -un gorrión- edifico ahí
dulces entrelazadas ramas
mi perenne nido.

Emily Dickinson
Ilustración: Katarina Vavrova

martes, 12 de junio de 2018

Dame una zona pedregosa

Querido,
no es mucho lo que te pido
pero dame una zona pedregosa
dame tu axila
quédate en casa conmigo
cuando las placas continentales se desplacen
dame una isla de tamaño mediano
muéstrame algunas ciudades
dame espacio
un vestidor tal vez
ánclame
dame ternura
tiérname
axílame
muéstrame un pedazo de tierra donde estar parada
un reclamo
un lugar olvidado
un amarradero en el campo
no es mucho que pedir
ni mucho pretender
pero dame vivencias cercanas a la religiosa
dame teatro
y un poco de entusiasmo
condúceme
señala un pino que baile
dame todos los aciertos y ningún error
cárgame
méteme en una lata
abre la tapa
abre
sé mi boya en el agua
dura
condúceme por donde el día da vuelta
tiérname en tu axila
secuéstrame
protégeme
misertiérname
misertierna
péiname
sostiene mi cabeza
dame una zona pedregosa
desentierra mis pies
sobrevíveme
dame aliento
y todos los motivos
aumenta mi calidad de vida
mantente despierto mientras yo duermo
déjame invernar contigo
llévame a casa
consérvame
prepárame un bocadillo
viaja conmigo
viájame
mantenme erguida
dame un subterráneo

Solja Krapu
Imagen: Marta Orlowska

lunes, 11 de junio de 2018

Canción para cantar una canción


Esa música…
Insiste, hace daño
en el alma.
Viene tal vez de un tiempo
remoto, de una época imposible
perdida para siempre.
Sobrepasa los límites
de la música. Tiene materia,
aroma, es como polvo de algo
indefinible, de un recuerdo
que nunca se ha vivido,
de una vaga esperanza irrealizable.
Se llama simplemente:
canción.

Pero no es sólo eso.

Es también la tristeza.

Ángel González

Ilustración: Christian Schloe

domingo, 10 de junio de 2018

Condimento

El cuerpo
guarda en un frasquito en algún lado
la felicidad que me diste los días pasados
para sobrellevar un domingo como éste.
Lo destapo como si fuera un frasco de canela
lo giro con cuidado
lo miro
lo vuelco sobre la palma de la mano
lo contemplo largo rato
lo cierro con nostalgia
y lo vuelvo a guardar
pensando que ya fue suficiente.
Pero el tiempo es injusto.
No pasa media hora
sin que quiera condimentar
cualquier cosa que haga
con los ecos de ese amor.

Verónica Peñaloza


viernes, 1 de junio de 2018

Sanación


No hay que pedir
afuera
hay que pedir
adentro.

Llamar las voces
que nos habitan

con palabras interiores
enhebrar la aguja
remendar
la piel.

María Belén Sánchez
Ilustración: Ana Teresa Barboza

domingo, 27 de mayo de 2018

Este amor


Este amor
Tan violento
Tan frágil
Tan tierno
Tan desesperado
Este amor
Bello como el día
Y malo como el tiempo
Cuando hay mal tiempo
Este amor tan sincero
Este amor tan hermoso
Tan feliz
Tan jovial
Y tan pobrecillo
Trémulo como un chiquillo en la oscuridad
Y tan seguro de sí mismo
Como un hombre tranquilo en lo más hondo de la noche
Este amor que da miedo a los demás
Que los hace hablar
Que los hace palidecer
Este amor acechado
Porque nosotros lo acechamos
Acosado herido pisoteado destrozado negado olvidado
Porque nosotros lo hemos acosado herido pisoteado destrozado negado olvidado
Este amor íntegro
Tan vivo todavía
Y pleno de sol
Es el tuyo
Es el mío
Ese que ha sido
Este algo siempre nuevo
Y que no ha cambiado
Tan verdadero como una planta
Tan tembloroso como un pájaro
Tan cálido tan vivo como el verano
Ambos podemos juntos
Alejarnos y retornar
Olvidarlo
Y después dormirnos
Despertarnos padecer envejecer
Dormirnos de nuevo
Soñar con la muerte
Despertarnos sonreír y reír
Y rejuvenecer
Nuestro amor sigue allí
Obstinado como un borrico
Viviente como el deseo
Cruel como la memoria
Absurdo como el arrepentimiento
Tierno como los recuerdos
Frío como el mármol
Bello como el día
Frágil como un niño
Nuestro amor nos mira sonriendo
Y nos habla sin decir nada
Y yo lo escucho tembloroso
Y grito
Grito por ti
Grito por mí
Y le suplico
Por ti por mí por todos los que se aman
Y los que se han amado
Sí le grito
Por ti por mí y por todos
Los que no conozco
Quédate
Allí donde estás
Allí donde estuviste antes
Quédate
No te muevas
No te vayas
Nosotros los que somos amados
Te hemos olvidado
Pero no nos olvides tú
Sólo te teníamos a ti en el mundo
No permitas que nos volvamos indiferentes
Cada vez mucho más lejos
Y desde donde sea
Danos señales de vida
Mucho más tarde desde el rincón de un bosque
En la selva de la memoria
Surge de repente
Tiéndenos la mano
Y sálvanos

Jacques Prévert
Imagen: Aaron Siskind

jueves, 24 de mayo de 2018

Mayo

No se marchitan los besos
Como los malinches,
Ni me crecen vainas en los brazos;
Siempre florezco
Con esta lluvia interna,
Como los patios verdes de mayo
Y río porque amo el viento y las nubes
Y el paso del los pájaros cantores,
Aunque ande enredada en recuerdos,
Cubierta de hiedra como las viejas paredes,
Sigo creyendo en los susurros guardados,
La fuerza de los caballos salvajes,
El alado mensaje de las gaviotas.
Creo en las raíces innumerables de mi canto.

Gioconda Belli
Ilustración: Tifenn Python


miércoles, 23 de mayo de 2018

Ternura

Lo que más breve sea:
la paloma, la flor,
la luna en las pupilas;
lo que tenga la nota más suave:
el ala con la rosa,
los ojos de la estrella;
lo tierno, lo sencillo,
lo que al mirarse tiembla,
lo que se toca y salva
como salvan los ángeles,
como salva el verano
a las almas impuras;
lo que nos da ventura e igualdad
y hace que nuestra vida
tenga el mismo sabor
del cielo y la montaña.
Eso que si besa purifica.
Eso, amiga: tus manos.

Efraín Huerta
Imagen: Andrea Kiss

martes, 22 de mayo de 2018

Bosque

Cruzas por el crepúsculo.
El aire
tienes que separarlo casi con las manos
de tan denso, de tan impenetrable.
Andas. No dejan huellas
tus pies. Cientos de árboles
contienen el aliento sobre tu
cabeza. Un pájaro no sabe
que estás allí, y lanza su silbido
largo al otro lado del paisaje.
El mundo cambia de color: es como el eco
del mundo. Eco distante
que tú estremeces, traspasando
las últimas fronteras de la tarde.

Ángel González
Ilustración: Patricia Ariel

domingo, 20 de mayo de 2018

Hipótesis científica


Nada dice acerca del amor
la hipótesis biológica
de que se trata de una reacción química.

No tengo ningún inconveniente en admitir
que te aman mis jugos interiores
que tu ausencia me intoxica la sangre de negra bilis
que al contemplarte
sube la tasa de mi monóxido de carbono
y los linfocitos se reproducen alocadamente.

Si me pongo lírica
y se me traba la lengua
¿cómo no reconocer que alteras mi metabolismo basal
y entorpeces mis digestiones?

Mis narinas tiemblan
aumenta la presión de la sangre
enrojezco y me altero
o sudo y palidezco.

Mi amor es gutural e instintivo
como el celo de los animales.
Cualquier metáfora que erija
como un vestido sobre la epidermis
será artificio.

Y sin embargo,
cuando te hablo,
evoco leyendas antiguas:
Tristán, Iseo, la cruel Turandot,
Dido, la enamorada, y la indiferente Helena
se amontonan en mi boca,
viajan,
en ríos blancos de saliva.

Hipótesis científica
o cultura,
lo mismo da:
mis vísceras no distinguen,
aman, sin preguntarse qué es el amor.

Cristina Peri Rossi
Imagen: InherentlyRandom

sábado, 19 de mayo de 2018

156


Me quieres. Estás segura.
No temeré equivocarme.
No me despertaré engañada
una sonriente mañana
para descubrir que la luz del sol
ha desaparecido,
que los campos están desolados,
¡y que mi amada se ha ido!

No debo inquietarme. Estás segura.
Nunca llegará esa noche
en que, asustada, corro a casa, a tu lado,
y encuentro las ventanas oscuras,
y que no está mi amada.
¿Estás segura? ¿Nunca llegará?

Asegúrate de que estás segura.
Sabes que lo soportaré mejor ahora,
si me lo dices así,
que si, cuando la herida haya curado,
en este dolor que tengo,
me hieres otra vez más.

Emily Dickinson
Ilustración: Cecilia Sánchez

jueves, 17 de mayo de 2018

Aquí


Dime lo que he de hacer. Las palabras
se agolpan. Dime algo, dices, dice
él. A mí, me parece
que no dejo de hablar. No obstante,
cuando lo intento —dime, dice—, oigo
como un gemido, tan sólo un gemido
que arrastra el llanto.

Dime lo que he de hacer. Llévame a
donde me digan lo que he de
hacer. Sus ojos. Tus
ojos —¿tus?— sí,
cálidos ojos-lago, ojos-aquí.
Aquí, como los niños
y los idiotas. Por eso tus ojos,
para quedarme. Para
seguir aquí. Para aguardar
aquí. ¿Aguardar qué? No importa.
Para aguardar.

Ni dentro ni en superficie.
Aquí donde los niños
y los pobres de mente. Un aquí
que se prolonga en tus ojos sus ojos,
para poder quedarme.
Dime lo que he de hacer.
Escribo
porque tal vez no hablo. No
me sueltes.

Chantal Maillard

Ilustración: Nicoletta Tomas Caravia

miércoles, 16 de mayo de 2018

Fe


Humedecer el hilo
adelgazar la hebra
mirar por la aguja
y confiar en
el otro lado.

María Belén Sánchez
Ilustración: María Teresa Barboza