sábado, 18 de noviembre de 2017

Pequeños poemas para el solsticio de invierno. 2

La caída libre
es caer, pero al menos es
libre. Ni siquiera sé
si salté o me empujaron,
pero no importa ahora
que estoy aquí arriba. No hay alas
ni red, pero por un instante
hay una magnífica
vista: el mar,
una línea de olas, acantilados pardos
con mechones de maleza, tu cara
vuelta hacia arriba, un cero blanco.
Ojalá supiera
si vas a cazar o sólo a mirar.

Margaret Atwood.
Ilustración: Jimmy Liao

viernes, 17 de noviembre de 2017

Ya no será

Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.

Idea Vilariño

Ilustración: Alejandra Acosta

jueves, 16 de noviembre de 2017

Tres poemas


I

¿Qué hay más débil que un dios? Gime hambriento y husmea
la sangre de la víctima
y come sacrificios y busca las entrañas
de lo creado, para hundir en ellas
sus cien dientes rapaces.
(Un dios. O ciertos hombres que tienen un destino.)
Cada día amanece
y el mundo es nuevamente devorado.


II

Los ojos del gran pez nunca se cierran.
No duerme. Siempre mira (¿a quién?, ¿a dónde?),
en su universo claro y sin sonido.
Alguna vez su corazón, que late
tan cerca de una espina, dice: quiero.
Y el gran pez, que devora
y pesa y tiñe el agua con su ira
y se mueve con nervios de relámpago,
nada puede, ni aun cerrar los ojos.
Y más allá de los cristales, mira.


III

Ay, la nube que quiere ser la flecha del cielo
o la aureola de Dios o el puño del relámpago.
Y a cada aire su forma cambia y se desvanece
y cada viento arrastra su rumbo y lo extravía.
Deshilachado harapo, vellón sucio,
sin entraña, sin fuerza, nada, nube.

Rosario Castellanos
Ilustración: Beatriz Martín Vidal

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Nunca terminaré de amarte


Y de lo que me alegro,
es de que esa labor tan empezada,
ese trajín humano de quererte,
no lo voy a acabar en esta vida;
nunca terminaré de amarte.
Guardo para el final las dos puntadas,
te quiero, he de coser cuando me muera,
e iré donde me lleven tan tranquila,
me sentaré a la sombra con tus manos,
y seguiré bordándote lo mismo.
El asombro de Dios seré, su orgullo,
de verme tan constante en mi trabajo.

Gloria Fuertes
Ilustración: Ana Teresa Barboza

martes, 14 de noviembre de 2017

No para soñar...


No para soñar/sino
para hacer memoria/
para tender al sol
como trapitos/los días y las noches/
yo/ que no sabía escribir/
te besaba los dedos.

Valeria Pariso
Ilustración: Rubén Ireland

lunes, 13 de noviembre de 2017

Jesús


Jesús,
por los que han perdido la mente
y los principios de la razón,
por los oprimidos
bajo el duro silencio de los mártires,
por los que no saben gritar
porque nadie los escucha,
por los que no encuentran otra solución
al grito sino la palabra,
por los que suplican al mundo
que no los devaste más,
por los que aguardan una señal de amor
que nunca llega,
por los que erróneamente
dejan que muera la carne
para ya no sentir esa alma.
En suma,
por los que mueren en tu nombre,
abre las anchas puertas del Paraíso
y muéstrales que tu mano
era fresca y tersa,
tersa y fresca
como la flor,
y que quizá por ser demasiado audaces
nunca entendieron que el silencio era Dios
y sintieron el peso opresor
de este silencio
que sólo era una nube de canto.

Alda Merini
Ilustración: CherriWood

miércoles, 8 de noviembre de 2017

La feria de los milagros


Un milagro corriente:
que se produzcan tantos milagros corrientes.

Un milagro ordinario:
el ladrido de los perros invisibles
en el silencio de la noche.

Un milagro del montón:
una nube menuda y ligera,
capaz de tapar la luna llena y compacta.

Muchos milagros en uno:
un aliso que se refleja en el agua
y que se vea invertido de izquierda a derecha
y que crezca allá con la copa hacia abajo
y que no llegue al fondo
pese a la poca profundidad del agua.

Un milagro cotidiano:
vientos de ligeros a moderados,
borrascas en plena tormenta.

Un milagro cualquiera:
las vacas son vacas.

Otro milagro, quiérase o no:
este huerto y sólo éste,
de esta pepita y sólo de ésta.

Un milagro sin frac ni sombrero de copa:
palomas blancas en desbandada.

Milagro, porque cómo llamarlo si no:
hoy el sol ha salido a las tres catorce
y se pondrá a las veinte cero uno.

Un milagro que no sorprende lo debido:
una mano tiene menos de seis dedos,
pero tiene más de cuatro.

Un milagro, y basta con abrir bien los ojos:
el mundo omnipresente.

Un milagro tan adicional como adicional es todo:
lo impensable
se puede pensar.

Wislawa Szymborska

Ilustración: Lola Roig

martes, 7 de noviembre de 2017

Poética

Al ir tras la belleza estarás solo:
Si la encuentras, se desvanece y deja
polvo de mariposa entre los dedos.
Perseguirás de nuevo el resplandor
que sabes dentro de ti, como el relámpago
que muestra fugazmente,
hasta el lejano horizonte, la realidad.

Joan Margarit
Ilustración: Benjamin Lacombe

domingo, 5 de noviembre de 2017

no soy inmune, nena (Morrison)


importan tus ojos
la revolución de las velas
las jaurías y el exceso
un reloj de semillas tostadas
abre la caja de la noche
y bailamos
el remiendo de la diástole
en el beso de la mariposa
al almendro
(una quisiera ponérsete cerca
tocar
al fin
tu extremo de ángel)

Sylvia Cirilho
 Ilustración: Julie Massy

jueves, 2 de noviembre de 2017

Las más bellas poesías

Las más bellas poesías se escriben
sobre las piedras
con las rodillas ulceradas
y las manos afiladas por el misterio.
Las más bellas poesías se escriben
frente a un altar vacío,
rodeado de agentes
de la divina locura.
Así, loco, criminal, como eres
le has dado versos a la humanidad,
versos de reconquista
y de bíblicas profecías
y eres hermano de Jonas.
Pero la tierra prometida
donde germinan las manzanas de oro
y el árbol del conocimiento
de donde Dios no ha descendido
ni jamás te ha maldecido.
Pero tú sí, maldices
hora tras hora tu canto
porque has descendido en el limbo,
donde aspiras el Assenzio
de una sobrevivencia negada.

Alda Merini
Ilustración: Carla Bedini

martes, 31 de octubre de 2017

Que alguna vez...

Que alguna vez,
aunque sea
una sola e inconfundible vez,
te sea dada
la claridad
de dos
que al pensarse
se sonríen.

Valeria Pariso

Ilustración: Gaelle Boissonnard

lunes, 30 de octubre de 2017

Canto

Tú no cantes
no cantes a las flores de cerezo
ni a las alas de las libélulas
no cantes al murmullo del aire
ni al aroma del cabello de las mujeres.

Niégate
todas las cosas débiles
todas las cosas frágiles
todas las cosas melancólicas.

Rechaza
todas las cosas sentimentales
y canta con franqueza
lo que piensas
lo que llena nuestro estómago.

Canta las cosas que penetran al corazón
canta un canto que aúlle cuando lo destrocen
un canto que brote desde el fondo del agravio.
Estos cantos
cántalos valerosamente con una melodía severa.

Estos cantos
clávalos con martillo en el corazón de la gente.

Shigueharu Nakano
Ilustración: Ruben Ireland

domingo, 29 de octubre de 2017

XXII


Acostumbran los cielos a entregarse
sin vida en el asfalto.
Mueven la luz en busca de los cuerpos.
Su mecánica es dulce y se repite,
como tu corazón,
cuando me prefería.


Una sombra sin dueño,
algo que no es la noche,
pero que surge andando de su vientre,
al regresar se acerca, se confunde,
pasa lejanamente hasta perderse.


Miro mi soledad
volver sin mí, desnuda,
de donde yo la llevo,
en la umbría derrota de sus pasos,
de portal en portal, rumor sin nadie.


Luis García Montero
Ilustración: Sonia MariaLuce Possentini





sábado, 28 de octubre de 2017

Hay cosas fáciles de contar

Hay cosas fáciles de contar.
Por ejemplo:
cuántas manzanas hay sobre la mesa.
Y más:
cuántas rojas, cuántas verdes.
Todo es sencillo mientras el sol
no apunte a lo indecible
y proyecte sombras.
Yo no sé
si la sombra de una manzana cuenta como sombra
o la sombra de una manzana cuenta como manzana.
A esta hora, quién sabe
cuántas manzanas hay.
Cuántas rojas, cuántas verdes,
cuántas manzanas negras sobre la mesa.
Ah. Las manzanas negras.
La cosa se complica cuando hay sombras.

Yo caminé hasta apretar mi corazón.

Alguien dirá que esto no cuenta como muerte.

Valeria Pariso
Ilustración: La Maga. Erika Kuhn

viernes, 27 de octubre de 2017

Fortuna


Por años, disfrutar del error
y de su enmienda,
haber podido hablar, caminar libre,
no existir mutilada,
no entrar o sí en iglesias,
leer, oír la música querida,
ser en la noche un ser como en el día.

No ser casada en un negocio,
medida en cabras,
sufrir gobierno de parientes
o legal lapidación.
No desfilar ya nunca
y no admitir palabras
que pongan en la sangre
limaduras de hierro.
Descubrir por ti misma
otro ser no previsto
en el puente de la mirada.

Ser humano y mujer, ni más ni menos.

Ida Vitale
Ilustración: Kathrin Honesta

jueves, 26 de octubre de 2017

Japanese

Con mi puta costumbre de río
de pasar por tus riberas sin mojarme;
sabía que primero vendría averme
tu cabeza,
tu cuello de canson marfil
y más luego tu lomo de risco.

De verde gabardina mi boca
en la noche que quise preparara
tu plato de arroces y naranjas
no te hablé de mi nombre

sólo me dejé prender fuego como escarabajo
con un as de oro entre los ojos
lujosa como escarabajo,
doblé tu risa

en rumor de vidrio.

Pues que ahora
espero a coro con un violín de única cuerda

haciéndome japonesa
para hacer que tu voz en traje de turista
se baste con delicias que te pertenecen.

Sylvia Cirilho
Ilustración: Sasha Ira

miércoles, 25 de octubre de 2017

Pero no más allá.

Pero no más allá, no debo herirte,
no debo herirte más cuando me acerco
con palabras de amor hasta los bordes.
Pero no debo herirte...
A veces cuando
me acerco a ti con tanto amor escondo
en lo profundo un áspid, un veneno,
un agudo cuchillo que ignoraba
y que hiere al amor donde más duele.
A veces pongo esta palabra: pan,
sobre la mesa y suena a muerte, pongo
la palabra amistad y alguien levanta
el brazo armado para defenderse.
Pienso en amor y algo tus labios hiere,
pronuncio luz y lejos gime el día,
algo que mata el corazón oculta,
algo que entre el amor yace y de pronto
puede matar, herir cuando no quiero.
Cuántas veces he dicho vida y cuántas
tal vez muerte escondía sin saberlo,
cuántas habré cegado la esperanza,
cuántas, creyendo luz, habré arrojado
palabras, piedras, sombra, noche y noche
hacia el sol que amo tanto.

José Ángel Valente
Ilustración: Alejandra Acosta

martes, 24 de octubre de 2017

Las palabras inútiles


Aborrezco este oficio algunas veces:
espía de palabras, busco,
busco
el término huidizo,
la expresión inestable
que signifique, exacta, lo que eres.

Inmóvil en la nada, al margen
de la vida (hundido
en un denso silencio sólo roto
por el batir oscuro de mi sangre),
busco,
busco aquellas palabras
que no existen
-quizá sirvan: delicia de tu cuello…-
que te acosan y mueren sin rozarte,
cuando lo que quisiera
es llegar a tu cuello
con mi boca
-…o acaso: increíble sonrisa que he besado-,
subir hasta tu boca
con mis labios,
sujetar con mis manos tu cabeza
y ver
allá en el fondo de tus ojos,
instantes antes de cerrar los míos,
paz verde y luz dormida,
claras sombras
-tal vez
fuera mejor decir: humo en la tarde,
borrosa música que llueve del otoño,
niebla que cae despacio sobre un valle avanzando
hacia mí,
girando,
penetrándome
hasta anegar mi pecho y levantar
mi corazón salvado, ileso, en vilo
sobre la leve espuma de la dicha.

Ángel González
Ilustración: Loui Jover

lunes, 23 de octubre de 2017

Antes del comienzo


Ruidos confusos, claridad incierta
Otro día comienza.
Es un cuarto en penumbra
y dos cuerpos tendidos.
En mi frente me pierdo
por un llano sin nadie.
Ya las horas afilan sus navajas.
Pero a mi lado tú respiras;
entrañable y remota
fluyes y no te mueves.
Inaccesible si te pienso,
con los ojos te palpo,
te miro con las manos.
Los sueños nos separan
y la sangre nos junta:
somos un río de latidos.
Bajo tus párpados madura
la semilla del sol.
El mundo
no es real todavía,
el tiempo duda:
sólo es cierto
el calor de tu piel.
En tu respiración escucho
la marea del ser,
la sílaba olvidada del Comienzo.

Octavio Paz
Ilustración: Antonello Silverini

domingo, 22 de octubre de 2017

Trampas


Las arpas de la óptica alegría...!
Juan Ramón Jiménez 
 

El azar, ese dios extraviado
que libra su batalla, fuego a fuego,
no está sólo escondido en la catástrofe:
a veces un gorjeo lo delata
y sobornado, entonces
admite durar un poco en la alegría.

Ida Vitale

Ilustración: Alejandra Acosta